Hacedme, haceros un favor: cuando escriba post como el de
ayer, no me hagáis mucho ni poco caso. Ninguno. Solo son reflexiones siempre
inconclusas de un hombre cuya máxima aspiración es verse y ver a sus
conciudadanos libres y dignos. Es quimérico, lo sé; pero vale más tener una
quimera que no tener un sueño que te motive, que te vivifique, que te ponga
alas o, como dirían los cristianos, ser alguien sin fe; aunque hay muchas
clases de fe, no solo la cristiana, como la del Alcoyano ¿os acordáis del
Alcoyano?; deberíais tener ya una edad para poder acordaros. O como la del
Rajoy, que puso su fe en que la Chuky haría bien su trabajo y, por lo visto, en
los últimos tiempos andaba algo “descuidada” de sus obligaciones
parlamentarias, hasta el punto de que a Rajoy le colaron una moción de censura
que, vaya por dios, llevaba un tiempo fraguándose entre pasillos y escaleras
del congreso, meses, dicen, sin que la vicepresidenta, la listilla del CNI, se
enterase de nada. De hecho recuerdo que, para los del PP, aquella moción de
censura de finales del florido mayo que acabó con la vida política de Rajoy,
empezó para ellos poco menos que como una broma, y fueron muchos los
comentarios sarcásticos, irónicos y burlescos que salían de la bancada del PP,
entre intervención e intervención de los parlamentarios. Hasta que se produjo,
como relatamos en su día, aquel hecho diferencial que acabó con todos esos
comentarios y esas sonrisitas burlonas de los que se creían “intouchables”: el momento en que Pedro
Sánchez anunció que pretendía gobernar con los mismos presupuestos del PP, y
garantizaba al PNV respetar lo pactado con Rajoy. Entonces, y solo entonces, se
percataron de que aquello iba en serio y de que, Houston, tenemos un problema. Recordaréis
la espantada de Rajoy el jueves 31, cuando se pasó toda la tarde en el restaurante
Arahy con algunos de su círculo más íntimo, en el que al parecer después del
café y los postres se estuvo sirviendo de forma generosa bebidas etílicas a los
comensales, que alargaron la sobremesa casi hasta la hora de cenar. Hoy sabemos,
por los relatos de alguno de los presentes, que Rajoy el día anterior ya se dio
cuenta de que iba a perder la moción, y dejó a todos sorprendidos cuando culpó
directamente a la Chuky del desastre: “Todo ha sido culpa de Soraya”, dijo
Rajoy en aquel ambiente intimista y distendido. Obviamente sus amigos no
esperaban una revelación con una acusación tan directa y tan contundente contra
quien era su vicepresidenta, en quien había confiado para tener controlado el
congreso, el CNI y hasta últimamente Catalunya, ya que la había puesto al
frente de las operaciones del 155. Pero es que aun dijo más, uno se imagina que
por un elemental ejercicio de descompresión, de soltarse, de liberarse, de
buscar algo de alivio en la confesión: “Ésta, desde hace un año solo ha estado
a lo que ha estado”. ¿Y que demonios era “aquello” en lo que la Chuky había
estado durante el último año, abstrayéndola hasta el punto de cometer el error
de no ver la moción que se le venía encima? ¿Se había dedicado a espiar a sus
rivales en el partido, a propiciar la caída de líderes molestos para el PP, al
espionaje, más que a la política? No. Según Rajoy la Chuky tenía un problema de
índole “intimo”, no precisamente familiar, pero que según Mariano podía afectar
y poner en dificultades a su estructura familiar. Recordad la foto de la Chuky
en el congreso con su bolso ocupando el asiento de Rajoy. Era justamente, en
aquel momento, cuando Rajoy hacia estas confesiones a sus amigotes de copeo,
mientras la Cospedal hablaba en nombre del presidente del gobierno, con la
Chuky absolutamente ajena a cuanto estaba aconteciendo.
Pero bueno, todo eso ya es agua pasada que no mueve molino;
o sí, porque son unas revelaciones que, sin duda, le pueden pasar factura en las
primarias del PP a la Chuky. Ahora quien gobierna es Pedro Sánchez, aquel que
un día se nos presentó ante los medios y la audiencia poco menos que como el
Curro Jiménez de la política, denunciando a determinados medios, complots y
ardides de algunos personajillos para acabar con su vida política, y nos
prometía recorrerse España entera con su humilde utilitario para explicarnos su
proyecto político a todos los españoles. Tuvo su merito, qué duda cabe, si es
que esa fue la verdad, de ganarle la secretaría general a la sultana Susana.
¿Por qué lo pongo en duda?: porque aquella victoria, vista con perspectiva,
parece demasiado bonita, demasiado idílica como para no ponerla en duda.
Mientras nos distraían con el Ibex35 y Rivera por un lado como futurible
aspirante a la Moncloa, ¿quién no te dice a ti que estaban “cocinando” entre
bambalinas a Pedro, presentándolo posteriormente como el nuevo Robin Hood de la
política española tras un proceso de martirización, que eso granjea siempre
simpatías?, no en vano le sacó partido a la traición interna que lo descabalgó
de la secretaria general, porque obtuvo el apoyo de las bases sin ni siquiera pedírselo.
Rebuscado si quieres, pero perfectamente posible si nos atenemos a las
características y la imagen, tanto de Susana como de Pedro. No digamos ya sobre
temas de instrucción académica, idiomas…no hay color. Crea un mártir, rescátalo
de sus cenizas y preséntalo como el nuevo Ave Fénix, el nuevo y brillante
resiliente socialista. Resultado: hoy duerme en Moncloa y garantiza el statu
quo, no en vano no hay más que recordar las propias palabras de Pedro: “Los
republicanos nos sentimos muy bien representados por esta monarquía parlamentaria”,
que es, a la postre, lo que realmente les interesa; no la república obviamente,
sino que nadie toque la monarquía porque tenemos un rey de ¡España!, que no es
lo mismo que un rey de los españoles, o un rey castellano, como lo calificó el
ex presidente uruguayo Mujica, que es realmente cómo se comporta con el tema Catalunya.
La herencia política, sea como fuere, que deja Rajoy a Pedro,
es de tomo y lomo, es peliaguda, da como calambre asomarse a según que temas,
cuando no directamente da asco. Como es natural no le podemos pedir peras al
olmo ni esperar albaricoques de un limonero. Es bastante plausible que lo
tengamos hasta agotar la legislatura; aunque va a ser un show ver cómo se las
componen los socialistas para tirar adelante unos presupuestos propios a partir
de septiembre/octubre, que es cuando debe empezar a elaborarlos, dibujarlos,
darles forma. Ahora andaba en Europa intentando, de alguna manera, deshacer la pésima
gestión política del PP en Europa con relación al tema catalán aprovechando la cumbre
sobre inmigración, que ha sido un rotundo fracaso, como era previsible por otro
lado, porque desde Europa no se hace otra cosa que postergar la solución,
obsesionados todos como están en el cumplimiento de sus respectivos déficits y
presupuestos, en la línea de austeridad que nos caracteriza en los últimos años,
lo que está derivando en propuestas como crear centros de acogida y atención en
el lugar de origen, entre otras. Pedro quiere que España de indudablemente otra
imagen en relación al contencioso con Catalunya, pero sea como fuere Jean-Claude
Juncker ya le ha dicho que debe sentarse a negociar con los catalanes sí o sí,
y arreglar el entuerto político como sea, aunque este tampoco ignora las serias
dificultades políticas a nivel interno que eso conlleva para Sánchez, con un PP
que se va a mostrar intransigente y un C´$ que, aunque ahora parezca en stand
by, no hay nada que lo reactive como el tema catalán, porque eso significa
bronca y es lo que les va, es su papilla, su Potito de carne preferido para los
naranjitos. Por y para algo la pobre Arrimadas no pierde ocasión de quejarse de
todo y por todo, en todo momento y circunstancia, siempre que haya un micro y
una cámara, no le encuentra más que peros a la vida, todo está mal, Catalunya es
un total desastre desde que se levanta hasta que se acuesta, todo lo amarillo debería
prohibirse, estamos todos abducidos, manipulados, engañados por una elite
burguesa y corrupta, que solo quiere nuestra destrucción como Catalunya y la destrucción
de España como tal, etc. etc. etc. Vivir así debe ser…agotador. Como debe ser,
que a la pobre no le queda ni tiempo para explicarnos a los catalanes su plan
de la felicidad para todos, los abducidos incluidos, naturalmente. Explicarnos,
que ya no digo convencernos, por ejemplo a los republicanos, de cómo mola tener
un rey tan bien plantado, y de que eso de ser republicano es chungo, es caca,
no se hace. Pero quejarse, lamentablemente, la acapara a toda ella todo el
tiempo. Eso que nos perdemos…o no 😏
A más ver
Excelente reflexión.
ResponderEliminarGracias amigo.
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