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lunes, 9 de octubre de 2017

ERRE QUE ERRE Y OLE



                                                                         


Cuando alguien es capaz de negar las evidencias de un problema es que evidentemente tiene un problema y es, per se, parte de ese problema y en ningún caso de la solución. Por ejemplo: el caso de la corrupción sistémica de los gobiernos de Pujol en Catalunya. Es evidente que sí, que existió, y a falta de ser sustanciado el caso en las correspondientes sentencias judiciales condenatorias, hasta mi gato lo tiene meridianamente claro. Pero negar, menospreciar o soslayar el hecho de que los gobiernos de Felipe González y José María Aznar, ambos presidentes de gobiernos corruptos y criminales de estado por añadidura el socialista y que se sustanció en una condena de prisión para su ministro del interior y el secretario de estado de seguridad (Barrionuevo y Vera), eran conocedores y consentidores de la trama que se traía entre manos el mayor traidor al pueblo catalán que este recuerda en siglos, es formar parte del gran y primer problema político que tiene este país, y que no es otro que el de la mediocridad, bajeza moral y ética de nuestra clase política corrupta y de aquellos que, sabiéndolo, les votan;  por ello y con ellos, los primeros violadores de la ley y de la Constitución. Todo este sistema se mantiene basado en el analfabetismo político de una población a la que hay que mantener alejada del interés por la política, del interés por implicarse en ella y constituirse en un movimiento social exigente con la política. Si te limitas a quedarte en el sofá y mover el culo solo para ir a votar a quienes te meten y sacan para volver a meter en mil fregados, eres el ciudadano modélico; para ellos. Evidentemente las elites, los poderes facticos del país, son conocedores fil per randa (de pe a pa, punto por punto) de la idiosincrasia del llamado pueblo español, de su tendencia sanguínea y tan latina hacia la fiesta, el cachondeo y el tralará, que los convierten en víctimas propiciatorias para la manipulación a través de unos medios de comunicación adoctrinadores de la verdad absoluta de las cosas.

Pero, a veces, la verdad, discurre por senderos diferentes al de la versión oficial de las cosas y, cuando se asoma y la vemos, ya es demasiado tarde. En ese estadio es cuando algunos, y no pocos, la soslayan porque viven acomodados en la versión oficial que no exige ni autocritica ni rectificación. Hay toda una ingeniería algorítmica creada para la manipulación del voto. No es ciencia ficción ni hay un Blad Runner que lo investigue. Es una realidad que se ha puesto de manifiesto en un sitio tan simbólico como los EEUU en las pasadas elecciones. Aquí, en nuestro patio patrio, un gobierno corrupto como no hemos tenido otro, contrató en las últimas elecciones a una empresa, Indra, con un curriculum apestado de acusaciones de manipulación de votos en varios países e inclusive aquí mismo: El ex presidente español, ese que va dando lecciones de democracia con la misma gracia que si lo hiciera de picador en la mina, Felipe González, usó sus vínculos con Indra para que esta adquiera a un monto sobrevalorado de 1.5 millones de euros la empresa de su hijo mayor Pablo, Oyauri Investment. También ese año Indra se vio implicada en el caso Púnica, una trama de corrupción de diversos ayuntamientos españoles como bien sabéis, en la que se adjudicaron servicios públicos por valor de 250 millones de euros a cambio de pagos y comisiones ilegales. Por otro lado, la Unidad de Delincuencia Económica de la policía española abrió una investigación sobre una operación realizada por Indra en 2001: la compra por 44.4 millones de euros de la empresa de uno de los hijos del entonces jefe de la Generalitat y capo dei capi en Catalunya, Jordi Pujol Soley, a partir de la cual la compañía comenzó a conseguir contratas millonarias con la Generalitat. En las elecciones municipales de Sevilla en 2.015, Indra mantuvo el escrutinio bloqueado en 44 mesas electorales, durante varios días, debido a “un fallo” en el sistema de recuento de votos. Aquellas elecciones las ganó el ahora ministro del interior Juan Ignacio Zoido por apenas 3. 000 votos: 106.321 del PP, contra 103.461 del socialista Juan Espadas. Si vuela y dice cua cua, seguro que no es un elefante.

Y la guinda del esplendor de nuestra lustrosa democracia la puso el otro día el Borbón con su discurso, por si a alguien le quedaba alguna duda. Bueno; a ver: para el sistema fue impecable, pluscuamperfecto, maravilloso como los coros de Carmina Burana, una oda a la democracia y la libertad y, así, hasta el infinito y más allá. En realidad fue un fiasco catedralicio, otro más, de la casa real. Fue un desprenderse por un instante en mitad del baile de disfraces de la careta, y dejarnos ver la faz lasciva y herrumbrosa del poder que va a empezar a reclamar cabezas por lo civil y por lo criminal. También fue, evidentemente, la enésima manipulación que hace el gobierno más corrupto de Europa de las instituciones, responsable del texto leído y de toda la escenografía, lenguaje verbal y corporal que se expuso en la televisión durante el discurso de ese pancha contenta que hace las veces de rey. Este faltó a su precepto constitucional de árbitro en las licitaciones políticas, por lo que se puede interpretar que violó la constitución desde el momento en que decidió ser juez y parte en el conflicto, decantándose por un bando y atacando gravemente al otro; exponiendo a este último, por añadidura,  al odio generalizado entre quienes suelen tener o poco, o ningún criterio propio de las cosas, fauna que cohabita entre nosotros con gran profusión y que suele reaccionar con toda la capacidad de zafiedad y ausencia de vestigio neuronal que caracteriza al espécimen, en tanto que en se, y per se, que queda así como hasta floreado y muy cool.

Y de la manifestación de españolismo ayer en Barcelona…gracias por venir, por salir a la calle y dar a conocer al mundo lo intolerantes y totalitaristas que somos los catalanes: salimos con banderas preconstitucionales (eran unos pocos) con niños evidentemente bien informados y no manipulados enarbolando banderas patrias (eran unos pocos), y hasta tuvimos tiempo para pararnos ante los balcones de los vecinos y dedicarles bellos poemas de amor (eran unos pocos). ¿Y como dices que éramos, si tú estabas con los cascos escuchando música, en la hamaca de tu terraza tomando el sol contemplando, desde tu atalaya, la Torre Agbar, el Teatro Nacional, al fondo Montjuit, el parque del Clot a ojo de pájaro cruzando de acera en tu calle…? 

                                                                 
Pues porque de la misma manera que en las manifestaciones del otro bando hablo en primera persona del plural porque éramos los catalanes, ayer también éramos catalanes; bueno, es cierto que algunos cientos de autobuses de toda España tenían programada una ruta gastronómica por Catalunya ayer y debió coincidir; como los trenes que llegaban atestados de gentes enarbolando banderas españolas que iban al campeonato nacional de petanca. Total: que entre una cosa y otra se dieron cita tropecientos millones de personas en Barcelona, que han querido contribuir solidariamente a combatir, luchar y dejarse la piel contra los mosquitos, que tenemos unos cuantos. Y todo muy guay, tronco. En los bares y restaurantes volaban rebanadas de pan con tomate y su jamoncito rico..qué cosas. 

El miedo de algunos que ahora se lo piensan y critican el independentismo: llevan, llevamos años los catalanes diciendo que queremos la independencia. Años. Años durante los cuales quien pudo haber evitado que llegáramos a este punto, sentándose a negociar los más de 40 temas propuestos de negociación, no hizo absolutamente nada al respecto. Nada y cuando la presión le agobiaba, se limitaba a decir que no a un nuevo sistema de financiación autonómico, no a la Hacienda Catalana, no al impulso del corredor mediterráneo, no a una mayor dotación del número de policías autonómicos, no a la ley de pobreza energética y así, de no en no, saltando el charco. No es, por tanto, tan culpa de quien dijo que haría lo que haría desde hace años que, de quien pudiendo evitarlo, no tan solo no lo ha hecho; sino que no lo ha hecho porque así se ha podido poner el traje de superman salvaespaña y llevarse unos votos más al bolsillo.
El miedo de algunos que enarbolaban las banderas del independentismo como mana de vida y fuente de salvación y ahora les da vértigo la cosa: coherencia, señores, coherencia. ¿No sabíamos, no esperábamos, que coño suponíamos? Esto iba a ser crudo; y más teniendo en el otro bando al espécimen que tenemos en Moncloa. Es ahora cuando hay que estar y saber estar; no tan solo cuando se sale en la foto. Se le llama asumir las responsabilidades de lo que uno quiere y uno hace; y también se le llama mantener la dignidad. Os hablé el otro día sobre el discurso institucional de Puigdemont dándole replica al del rey. Y destaque la última frase de su discurso que hacía referencia, precisa y explícitamente, a eso: a nuestra dignidad como pueblo. Y en ese preciso momento, ya barrunte que hacer compatible la defensa de nuestra dignidad sin males mayores, pasaba por crear un espacio de tiempo para el dialogo entre la declaración de independencia (que satisfará los deseos independentistas) y su implementación. Ayer Pablo Iglesias y Pilar Rahola coincidieron en un programa de TV3. En un aparte, Pablo le confesó a esta que estaba acojonado porque podían suprimir la autonomía. ¿Pero es que de verdad nos extrañaría? Ataos los machos y cerrar los ojos, porque habéis provocado a la reserva espiritual de occidente. Dignidad y coherencia. Es lo que toca. Quizá alguno debería leerse al filosofo francés Charles Pépin y el eje de un ensayo titulado La Reivindicación del Fracaso, visto desde la perspectiva contracultural del éxito a cualquier precio imperante en nuestro modelo social. Se da sobre todo en el sur de Europa que arruinarse en un hándicap muy difícil de remontar, se considera un fracaso y, a ti, culpable por haber fracasado. En Silicón Valley se elogia el fail fast (fracasar deprisa) y buscan sobre todo emprendedores que hayan obtenido lecciones de sus errores. Gran Bretaña, Finlandia, Noruega o América fueron descubiertas por un error humano. El error como virtud humana y método de aprendizaje o el positivismo del error. Buen tema de reflexión. Sin olvidar una premisa: errar es y nos hace humanos y, errar, erramos todos.   


A más ver    





2 comentarios:

  1. es una lástima que con tanto que decir , nadie se digne a decir que está de acuerdo con usted . Pues bien , yo estoy de acuerdo con usted , y ahora es cuando viene lo mejor y lo que mas merece la pena , salvo que me hayan vuelto a engañar. salud y república , con democracia

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    1. Gracias amigo; pero la mayoría de la gente que me sigue están en Faceboock. Hice este blog para evitar los bloqueos a que me sometían en Faceboock. Llevo poco por aquí. Salud y republica :)

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