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sábado, 1 de diciembre de 2018

EL CATOLICISMO QUE VIENE




Le pusieron una misión, le propusieron un reto en el que muy poca gente creía, y el hombre cumplió su objetivo y llevó a Trump a la Casa Blanca. No lo hizo por dinero, ya que este individuo cuenta con una fortuna declarada de 44 millones de dólares. Lo hizo por un ideal, por fe, por una motivación que va más allá de las cosas mundanas, y como antesala o prueba antes de poner en marcha su proyecto personal más ferviente y anhelado. Estamos hablando de Steve Bannon, que después de dejar al pato Donald en el despacho oval de la White House, se fue a instalar a Bruselas, donde creó una asociación, sin ánimo de lucro y que no recibe subvenciones públicas (todo se lo financian los miembros de ese movimiento), que puso por nombre The Movement. Hasta aquí, ni chicha ni limoná ¿no? Ahora viene lo guay. Siéntate. Es mejor, ya lo verás: esta fundación, asociación, movimiento o como se le quiera denominar, ha sido creada con el propósito de producir eso que tan buen resultado le dio con el pato Donald: promover el nacionalismo económico, el proteccionismo y el populismo de la derecha en Europa. Pone, a entera disposición de las personas o partidos políticos que quieran comprometerse en el proyecto, todo el tema de la información, logística, merchandaissing, etc. destinados a combatir las democracias europeas, ganando espacio en sus instituciones, entrando en el Parlamento Europeo y de alguna manera intentando evitar que los derechos civiles adquiridos por la ciudadanía, como pueden ser el del derecho al aborto o los matrimonios homosexuales, dejen de aplicarse en tanto y cuanto representan un peligro, una afrenta o una provocación hacia las personas católicas, ampliamente mayoritarias en Europa.
                                                    

Su máximo representante en Europa, un tal Benjamín Herwell, que dirige la asociación Democracy e Humanae, evidentemente de tendencia ultraconservadora y ultracatólica como Bannon pero sin tantos posibles, ha respondido, sin ambages ni medias tintas, a la pregunta de si la solidaridad no es un valor cristiano, aplicable a las personas que recalan en Europa pidiendo asilo político, o porque su país esta en guerra. Y sí: dice que, efectivamente, la solidaridad es un valor cristiano y la idea es la de que Europa debe acogerlos en primera instancia, pero una vez acabado el conflicto, debe devolverlos a sus países de origen porque para The Movement, no es una cuestión de solidaridad, ni de caridad ni de nada de eso, sino de quien paga la factura de la solidaridad. En lo que no transigen ni un ápice, es en la inmigración por razones económicas, que son aquellos migrantes que provienen de países pobres en busca de fortuna a la Europa idílica de progreso, oportunidad y llena de recursos, teles de plasma, motacos, cochazos… Aplauden con entusiasmo las políticas italianas en materia económica y de no recogida de más inmigrantes, amparándose en mensajes populistas como que vienen a quitarnos lo nuestro: nuestra cultura cristiana, que imponen su doctrina del velo a las mujeres y que cometen atentados terroristas en nuestros países en su lucha contra los infieles, imponiendo la suya y sus centros de culto por parte de aquellos que no toleran, precisamente, los centros de culto cristiano en sus países; a aprovecharse de nuestro sistema sanitario y dejar sin trabajo al europeo tipo: blanco, cristiano, conservador, europeo de nacimiento, etc. Tienen especial interés en atraer a su noble y cristiana causa a todo político, de la derecha a la izquierda, que su catolicismo les motive a llevar a cabo la campaña de reinstaurar los valores cristianos, legislando a favor de estos (en cada aula de cada escuela, un crucifijo, por ejemplo). Reniegan de la Carta de los Derechos Humanos, porque para ellos es más importante hacer prevalecerlos los valores cristianos, denostados ante la avalancha de derechos civiles que son abiertamente contrarios a la fe cristiana, que imponen los Derechos Humanos por encima de los valores occidentales cristianos. Y quieren crear, además, una especie de escuela de políticos, europeos, por supuesto, pero no solo un europeo nacido en Europa, sino que deben ser europeos y cristianos puros, no tener una pareja de otra religión o agnóstica, etc. Ya están actuando, de facto, apoyando económicamente al gobierno italiano y empieza a haber los primeros movimientos de acercamiento por parte de The Movement, hacia el partido político que más y mejor representa la ideología del tal Bannon en España: naturalmente, no podía ser otro que Vox, una formación, por cierto,  a la que nuestro ínclito Ánsar sitúa en el centro derecha de la política española, junto a PP y C´$; o lo que es lo mismo, la derecha y el centro español, que él, padre de los españoles de verdad, había conseguido aglutinar en torno a las siglas de un solo partido, ha sufrido una atomización y la ha disgregado creando tres formaciones distintas pero que, según este criminal de guerra, ocupan el mismo espacio político en nuestro circo: el centro derecha. 

Steve Bannon además es enemigo declarado de Georges Soros, un judío húngaro que huyó de su país debido a la persecución que sufrían los judíos húngaros por parte del gobierno, afincándose en EEUU donde hizo fortuna y, además de ser hoy una de las mayores fortunas del planeta, es pública y notoria su implicación y sus aportaciones económicas al Partido Demócrata yankee, amén de colaborar con alguna asociación o movimientos sociales de izquierda, así como la protección de las razas y etnias minoritarias, como los gitanos que son perseguidos por su condición de gitanos. 

A The Movement no le gusta la democracia, por eso quieren participar de ella para, desde dentro, dinamitarla, hacerla añicos, como ya he dicho imponiendo sus valores cristianos a los derechos civiles más básico, no siendo incompatible, para Benjamín Herwell, el espíritu libertario que conlleva la fe católica, con hacer valer y prevalecer su dogmatismo pisoteando los derechos de las minorías. Por ejemplo: a este individuo no le parece ni mal ni bien que dos personas del mismo sexo contraigan matrimonio; lo que no lleva nada bien el pollo este, es que no pueda decirles que eso que hacen, es pecado y que, como tal, debe ser tratado, con el objetivo de reconducir una actitud desordenada. Para todo esto, necesitan crispación, necesitan que los cristianos devotos dejen de ser pasivos y defiendan con uñas y dientes sus valores y su fe, por encima de cualquier otra consideración. Si aquí no han contactado con Rivera es porque lo ven muy verde y dudan de su ortodoxia cristiana. Otra cosa sería Casado, que, si hiciera suyo el discurso troncal de The Movement, sobre todo en materia de inmigración, aborto y bodas del colectivo LGTB, radicalizando aún más su discurso, podría tener su incidencia en los niveles que persigue Steve Bannon. En ese contexto hay que entender las ultimas declaraciones de Casado en la campaña andaluza sobre los inmigrantes: “O respetan nuestras costumbres, o se han equivocado de país”. Populismo en estado puro que, como hemos dicho al principio, es uno de los pilares de esa gente ultracatólica y que a individuos como Casado no les cuesta nada parir, le salen al natural. 
                                                         

Todo este…” peligro”, sería algo casi que irrisorio porque para desprestigiar a esta gente tan solo hay que dejarles que hablen, que nos expongan sus intenciones misóginas, homófobas, paternalistas que, a pesar de que sus pretensiones impliquen un revuelo social de características y repercusiones incuestionables, para esta gente uno de los cimientos en los que descansa la filosofía de The Movement, es justamente el orden público. Vamos, que si nos ponemos en plan huelguistas franceses como estos últimos días (los chalequitos amarillos), quemando y rompiendo cosas, ellos están por la pura y dura represión de las protestas. Y de ahí, al cielo, imagino ¿no? Es lo que tiene ser cristiano: que ya puedes hacer lo que quieras que, pides perdón, y borrón y cuenta nueva. Ignoro si cuando lleguen los estarán esperando no sé cuánto seres virginales, puras y cast@s, que convertirán su paraíso en una dicha eterna; pero estoy seguro de que se creen que así se van a ganar el cielo, al contrario que yo, que ya hace mucho tiempo que me tengo reservada una parcelita junto a una fogata en la que se fríen choricitos, porque ¿quién se va a resistir a unos “choricitos al infierno”, con una cervecita fresquita? De hecho, estoy mirando a ver como me lo monto para hacer una casita sin que tenga que pagar ningún permiso de obra, como la Sagrada Familia ha estado haciendo desde sus cimientos hasta hoy; aunque eso merece un punto y aparte. Como las aproximadamente 1.000 viviendas que se van a ver afectadas (demolidas) si se impone el criterio de incluir la escalinata, tal como la ideó Gaudí. Lo dicho: otro punto y aparte.

 Pero Georges Soros anda a la guay de las andanzas e intenciones de su enemigo ideológico Steve Bannon, e intenta contrarrestar todo ese caudal de peligro potencial de las democracias occidentales. Para ello ha atraído a su causa a Yanus Varufakis, el ex ministro de economía griego que temen en Alemania más que al lobo feroz, a través del movimiento político que este ha creado llamado DeMEN25 (The Democrazy in Europe Movement 25), junto al filósofo croata Sercko Horvat y, en España, el partido que fundaron Baltasar Garzón y Gaspar Llamazares, Actúa, también parece que le interesa a la causa de Soros. Sin lugar a dudas uno de los países, junto a Italia y Polonia, que más y mejor se adapta a las características a la ortodoxia cristiana de Bannon, es precisamente España, por el fuerte arraigo y el evidente poder que tiene el cristianismo en el país de la Pantoja, poder del que podemos poner como paradigma a esa secta del Opus Dei que, a la chita callando, se ha encargado de ir reponiendo y aumentando en las instituciones y centros de poder, a sus miembros, como en el último gobierno de Rajoy, cuyo máximo exponente lo representaba aquel enfermo de odio, el ex ministro del interior Fernández Díaz, que debía parecerle muy cristiano vanagloriarse de haber destrozado la sanidad pública catalana o falsificar las pruebas para cargarse a sus rivales políticos y, al tiempo, condecorar a la virgen por sus servicios a la patria. 
                                                  

Y nada nene, en medio de todo este totum revolutum, hoy el Rivera ha debido consumir alguna sustancia tan caduca como él, porque es como si el lobo feroz nos dijera que tiene la nariz tan grande para olernos mejor, cuando ha afirmado que, en España, no hay fascismo: solo ve españoles cabreados. Cabreados, digo yo, por el rumbo errático del país al que somete el desnortado Pedrito Sánchez, gracias al apoyo que este les da a los separatistas y  antisistemas, que pone en peligro de extinción la mitológica máxima de la Una, Grande y Libre. Y eso que somos por lo menos 17, pequeñitos y tan libres; pero tanto, como solo lo eres para callarte la boca, no sea que te tragues una mosca. Así que…

A más ver                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           

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